Centro cultural SESC Pompéia – Sao Paulo

Estimados, en esta oportunidad les compartimos un artículo de Alberto Mengual Muñoz e Iñaki M.B , encontrado en https://www.urbipedia.org/hoja/Centro_cultural_SESC_Pomp%C3%A9ia que esperamos les resulte interesante.

El Centro cultural SESC Pompéia fue proyectado por Lina Bo Bardi sobre la antigua fábrica de toneles situada en el barrio de Pompeía, en Sao Paulo, realizándose entre 1977 y 1986.

Requerida para proyectar un centro comunitario de ocio, cultural y deportivo, para los trabajadores en la antigua zona industrial, la arquitecta toma la decisión de mantener el edificio existente, así como todos los materiales y elementos que ayudasen a preservar la memoria y la existencia de una fábrica en ese lugar.

Esta actitud no implica ninguna nostalgia. Lina Bo Bardi preserva la imagen de la fábrica sólo para subvertirla. El trabajo se transforma aquí en aliado del placer y no en su opuesto.

Elimina del trabajo ese carácter desagradable, represivo, violento y penoso, para relacionarlo con la sensibilidad, la libertad, la imaginación y la libido. Esta actitud no sólo coincide con el pensamiento situacionista, sino también con el ambiente evocado por los falansterios de Fourier. El juego adquiere aquí una dimensión productiva y el deseo está concebido como una fuerza capaz de trastocar el orden moral del trabajo y de la civilización, no sólo transgrediendo su ley, sino también desarticulándola y subvirtiéndola. El logotipo diseñado por Lina Bo para el nuevo conjunto, con una chimenea que expulsa flores en vez de humo, es la traducción perfecta de esta idea.

Pero al decidir mantener la fábrica, lo que quedaba del solar era una franja larga y estrecha atravesada por una galería de recogida de aguas pluviales, calificada como zona no edificable. El proyecto del nuevo conjunto surge de estos dos condicionantes. La imagen del nuevo edificio reafirma la idea de fábrica, con una referencia directa a los edificios industriales.

La solución: dos volúmenes verticales conectados por pasarelas que cruzan sobre la galería de recogida de aguas pluviales, recuperada como solàrium, y que transforman las pasarelas en el elemento más expresivo del conjunto. Son ellas las que unen los dos volúmenes disonantes. El volumen más grande alberga la piscina y los cuatro gimnasios superpuestos.

El volumen de planta más pequeña concentra el resto del programa, así como los servicios y toda la circulación vertical, de forma que para acceder a cualquiera de las salas situadas en el otro volumen se hace imprescindible el paso por las pasarelas. Dos volúmenes absolutamente dependientes. Un edificio no tiene vida sin el otro. Uno existe porque el otro existe, uno es complementario en la medida en que es el antónimo del otro, lo que se expresa también en el tratamiento diferenciado de las aberturas de las fachadas: agujeros regularmente alineados en el volumen grande, y ventanas desordenadas en el otro. La imagen poética proporcionada por Lina Bo resume la cuestión: “un abrazo”; es decir, un distanciarse para entender, concepto brechtiano citado expresamente en el proyecto del mobiliario para el teatro del SESC Pompéia: “La pequeña silla de madera del teatro de Pompéia es sólo un intento de devolverle al teatro su atributo de ‘distanciar para entender’, y no únicamente un asiento”.

Lina Bo Bardi llamó al conjunto del SESC “ciudadela cultural”. Para ella la palabra “ciudadela” tiene un doble sentido, y significa tanto fortaleza para la defensa de una ciudad como lugar de ataque, “gol” ; un punto señalado contra la red adversaria, asumiendo el sentido exacto situacionista en tanto que crítica y subversión de los ideales burgueses de placer. De hecho, la referencia al fútbol, el deporte nacional, está presente desde los primeros croquis del SESC, al que la arquitecta rinde homenaje con este proyecto. Pero el fútbol evocado por Lina Bo es el alegre y saludable que expresa la libertad del cuerpo para el “baile”, jugado con entusiasmo, y no el fútbol mecánico de funcionarios únicamente especializados en no perder. Un fútbol mágico, como el que jugaba Garrincha, que hacía del campo una pista de circo, de la pelota, un animal amaestrado y del partido una invitación a la fiesta. El fútbol de Garrincha es también una metáfora del arte del combate dentro del campo opresor, del arte de driblar y de las mil maneras de jugar y deshacer el juego del otro, desembarazándose con astucia de una red de fuerzas y de representaciones establecidas. Ésta es la parábola del SESC, que constituye un homenaje a la gente corriente, a los olvidados, a los perdedores, a los “feos”, y una potente crítica a un mundo que castiga el fracaso. La propia Lina explica: “¡yo quiero que el SESC sea todavía más feo que el MASP!”.

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Referencias

  • Olivia de Oliveira: Lina Bo Bardi, Obra construida, 2G Nº 23-24 Gustavo Gili ISBN 84-252-1922-1

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