La construcción industrializada ha llegado para quedarse “desde la vertiente Medioambiental”

Estimados, en este oportunidad les republicamos un artículo de Alejandro López Vidal, encontrado en: https://blog.structuralia.com/la-industrializacion-en-la-construccion-ha-llegado-para-quedarse-desde-la-vertiente-medioambiental , que como siempre, esperamos sea de su interés.

Imagen 1.- Vertido de hormigón en molde para la fabricación de paneles prefabricados de hormigón

Índice de contenidos

Con este artículo completamos la serie de cuatro en la que hemos tratado de describir la clara apuesta abierta por industrializar la construcción [1], habiéndolo abordado anteriormente desde el prisma económico [2] y social [3]. 

Cuando se alude a la sostenibilidad en la construcción, muchas veces se centra la atención únicamente en la vertiente medioambiental, olvidando la importancia que también debe concederse a las otras dos dimensiones anteriores, económica y social, de forma que se diseñen y ejecuten de forma equilibrada sistemas constructivos con el necesario grado de sostenibilidad que se pretenda.

Con este último artículo queremos reforzar que la prefabricación de hormigón, como tecnología que maximiza la industrialización de la construcción, ofrece la base ideal para desarrollar construcciones sostenibles.

Ventajas de la construcción industrializada con prefabricados de hormigón atendiendo a la dimensión medioambiental [4]

El hecho de la prefabricación en sí es ya una apuesta por la sostenibilidad, especialmente si lo particularizamos en los beneficios medioambientales que aporta frente a otras técnicas o materiales alternativos. 

Si consideramos que se trata de fabricar elementos para ensamblar en el montaje de un edificio o una infraestructura, las importantes ventajas que conllevan respecto a la ejecución “in situ” son enormes: 

  • Mejor empleo de los recursos, tanto de los materiales como de la mano de obra, de los tiempos de ejecución y del control de calidad del procedimiento;
  • Aumento de la vida útil debido a que los controles de fábrica son más rigurosos; 
  • Mayor rapidez de ejecución y consecuentemente menor consumo de energía; 
  • Menor cantidad de residuos en obra; 
  • Menor emisión de polvo al evitar los acopios de materias primas y plantas de fabricación de hormigón; 
  • Tienen la posibilidad de desmontarse, una vez superada su vida útil, sin tener que derribarse y generando menos residuos.

Y en cuanto al hormigón y las materias primas que lo conforman (cementos, áridos, agua, aditivos, etc.) debería eliminarse cierto estigma negativo que se le presupone frente a otros materiales supuestamente más respetuosos con el medio ambiente. 

Aunque los materiales con los que se conforma no se pueden catalogar como renovables, debe precisarse que son abundantes en casi cualquier parte del planeta (los ocho principales componentes de la corteza terrestre suman un 98%, y todos ellos son necesarios para la fabricación del cemento, componente principal del hormigón). 

Su accesibilidad hace también que las distancias de transporte sean generalmente pequeñas, lo que reduce aún más las importantes cargas ambientales que puede llegar a suponer esta etapa.

Las declaraciones ambientales de productos prefabricados de hormigón: un primer salto hacia la plena sostenibilidad de la industria

En este contexto de creciente demanda por soluciones sostenibles, ANDECE como asociación que representa a la industria española de los prefabricados de hormigón desde hace más de medio siglo, puso en marcha uno de los proyectos más ambiciosos realizados hasta la fecha: el desarrollo de seis declaraciones ambientales de productos (DAP) sectoriales, cada una referida a algunas de las principales categorías de productos (estructuras, forjados, fachadas, canalizaciones, elementos ligeros huecos y pavimentos) y que en conjunto suponen en torno a un 85-90% de la amplísima variedad de productos de construcción prefabricables en hormigón [4]. 

Con esta iniciativa se perseguía un triple objetivo: 

1) Obtener una imagen actual del comportamiento ambiental de los procesos productivos de las empresas asociadas, resultando una información que reflejar en una primera colección de DAP´s sectoriales que los fabricantes puedan emplear y atender ante la creciente demanda de estos documentos; 

2) Introducir a las empresas en un nuevo escenario donde las exigencias en materia medioambiental irán incrementándose paulatinamente; 

3) Y especialmente, que sirva de punto de arranque para que las empresas decidan de forma individual la realización de medidas de mejora, como por ejemplo, optimización de recursos, eficiencia energética, instalaciones más eficientes, etc. con que ir avanzando en el comportamiento global de las empresas en particular, y la industria del prefabricado en su conjunto.

puente con prefabricados en hormigón
Imagen 2.- Los puentes construidos con un mayor número de elementos prefabricados de hormigón, son uno de los sistemas que mejor aúnan las ventajas sostenibles de industrializar los procesos constructivos: social (ejecución más rápida, luego menores molestias), económica (soluciones rentables y con menor mantenimiento a futuro) y medioambiental (durabilidad)

Conclusiones

Con estos cuatro artículos que componen la serie, hemos querido por un lado demostrar que la progresiva industrialización de la construcción es una realidad palpable, ya que definitivamente los distintos agentes (promotores, constructores, prescriptores e, incluso, usuarios finales) se han percatado de las enormes ventajas que supone el trasladar a la fábrica el mayor número de procesos de ejecución que hasta ahora normalmente se realizaban en la obra. 

Y, por otro lado, que industrialización y sostenibilidad, en sus tres ejes (económico, social y medioambiental), representan las dos caras de la misma moneda, siendo el prefabricado de hormigón seguramente el mejor soporte para que mediante la industrialización de los procesos se alcancen edificios e infraestructuras durables, eficientes en consumo de recursos y potencialmente reciclables/reutilizables al final de su vida útil.

Referencias:

[1] https://blog.structuralia.com/la-construccion-industrializada-que-ha-llegado-para-quedarse

[2] https://blog.structuralia.com/la-construccion-industrializada-ha-llegado-para-quedarse-desde-la-eficiencia 

[3] https://blog.structuralia.com/la-construccion-industrializacion-ha-llegado-para-quedarse-3-parte-de-4-desde-la-vertiente-social 

[4] Curso IV: Ciclo de vida. Máster de Construcción Industrializada en Hormigón de STRUCTURALIA http://capacitacionprefabricados.com/ 

[5] Declaraciones ambientales de ANDECE http://www.andece.org/declaraciones-ambientales-andece/

La construcción industrializada ha llegado para quedarse “desde la vertiente social”

Estimados, en este oportunidad les republicamos un artículo de Alejandro López Vidal, encontrado en: https://blog.structuralia.com/la-construccion-industrializacion-ha-llegado-para-quedarse-3-parte-de-4-desde-la-vertiente-social , que como siempre, esperamos sea de su interés.

Índice de contenidos

En los artículos anteriores de la serie presentamos primero la evidencia que se está observando en la construcción que cada vez se nutre más de procesos y sistemas industrializados [1], habiendo abordado inicialmente este concepto y sus implicaciones desde la eficiencia, especialmente en términos económicos [2], pues resulta el principal aspecto que condiciona la mayoría de decisiones de los proyectos constructivos actuales.

Este tercer artículo, penúltimo de la serie, quiere dar continuidad analizando el impacto y ventajas que tiene la industrialización desde el punto de vista social, exponiendo las mejoras que se producen en cuanto a una mayor seguridad de los trabajadores durante la fase de ejecución de la obra, y  especialmente en la larga etapa de funcionamiento del edificio o infraestructura.

En consecuencia, los futuros usuarios nos podremos beneficiar de habitar en espacios más confortables, más durables y menos sujetos a reparaciones. La tercera dimensión del desarrollo sostenible, la medioambiental (junto a la económica y social) quedará para la última entrega.

Primer gran beneficio social de la construcción industrializada: mayor seguridad laboral

Una de las grandes características de la construcción industrializada con elementos prefabricados de hormigón es la rapidez de ejecución y trabajar de forma mucho más limpia y ordenada.

Además, generalmente se lleva a cabo en condiciones de trabajo mucho más seguras para los operarios que la construcción convencional, al reducir significativamente la sobrecarga habitual de maquinaria, materiales, medios auxiliares (encofrados, andamios, apuntalamientos, etc.) y personas en la obra que interaccionan en un espacio acotado, reduciendo el tiempo de exposición a los riesgos por la mayor velocidad de ejecución que se acaba de mencionar.

Esta gran diferencia se demuestra con uno de los mejores trabajos realizados hasta la fecha, acometido por el Instituto Regional de Seguridad y Salud de la Comunidad de Madrid [3].

En este trabajo se compararon dos combinaciones de obras reales: un forjado y un muro, cada uno de ellos realizado mediante elementos prefabricados de hormigón en un caso, y otro mediante técnicas convencionales in situ.

En ambas obras se analizaron los impactos relativos a los riesgos laborales, la velocidad de ejecución y los costes de construcción, resultando abrumadora la mejora que se obtenía en las dos obras realizadas con elementos prefabricados de hormigón:

Tabla comparativa en la ejecución del forjado
Imagen 1.- Tabla comparativa en la ejecución del forjado, en el primer caso in situ y en el segundo mediante placas alveolares prefabricadas de hormigón

En su conjunto, la ejecución de la losa con placas alveolares presentaba un 27% de mejora en cuanto a los aspectos de seguridad.

Tabla comparativa en la ejecución del muro
Imagen 2.- Tabla comparativa en la ejecución del muro, en el primer caso in situ y en el segundo mediante paneles prefabricados de hormigón

En este caso se observaba una mejora todavía mayor de la opción industrializada, siendo prácticamente un 50% más segura.

Por tanto, aunque los materiales de construcción y la tecnología hayan avanzado notablemente, se hace necesario cambiar una forma de construcción que apenas ha evolucionado en las últimas décadas. En las obras, los albañiles deberían ir siendo sustituidos por montadores o instaladores a fin de mejorar la seguridad, entre otras razones.

Segundo gran beneficio social de la construcción industrializada: espacios más confortables, más durables y menos susceptibles a reparaciones

En primer lugar, el hormigón es un material inocuo, que no genera compuestos orgánicos volátiles y cuyos elementos constructivos se pueden llegar a colocar sin necesidad de ir revestidos de capas o pinturas potencialmente poco salubres.

Además, la gran inercia térmica del hormigón o la tratada resolución de las juntas entre elementos exteriores, hace que los edificios requieran menor consumo de energía para su acondicionamiento y presentan temperaturas más estables, mejorando doblemente el gasto energético y el confort de los ocupantes [4].

Por otro lado, de todas las características que debe tener un material o un sistema constructivo, probablemente la durabilidad suponga la más importante en un enfoque sostenible. Un material, por muy baja carga ambiental tenga en su origen, si no es durable no puede ser sostenible.

La durabilidad de los elementos prefabricados de hormigón, especialmente aquellos con fines estructurales, es una de sus características más reconocidas. El hecho de ser fabricado en un entorno protegido de las condiciones ambientales adversas y que sea resultado de un proceso industrial bajo un sistema de control de producción en fábrica, permite asegurar una vida útil superior a la establecida reglamentariamente (50 años en el caso de los edificios).

De esta forma, la posible generación de residuos y/o necesidad de extraer nuevos recursos con que producir nuevos elementos destinados a nuevas construcciones se amortizan en un periodo de tiempo más largo.

Considerando que la distribución de los impactos ambientales (consumos de energía, materiales, etc.) de un edificio a lo largo de su vida se concentran mayoritariamente durante la fase de servicio (≈ 80%), mientras que el resto de las etapas (fabricación, transporte y construcción) sólo ocupan el 20% restante, se pone de manifiesto la tremenda importancia que tiene la durabilidad como garantía de ofrecer una vida útil elevada [5].

Alejandro López Vidal es Director Técnico de ANDECE y dirige el Máster de Construcción Industrializada en Hormigón de STRUCTURALIA

Referencias

[1] https://blog.structuralia.com/la-construccion-industrializada-que-ha-llegado-para-quedarse

[2] https://blog.structuralia.com/la-construccion-industrializada-ha-llegado-para-quedarse-desde-la-eficiencia

[3] “Buenas prácticas preventivas “. Instituto Regional de Seguridad y Salud de la Comunidad de Madrid. 2013. http://www.andece.org/images/BIBLIOTECA/buenas_practicas_preventivasph.pdf

[4] “Hacia el objetivo de los edificios de consumo de energía casi nula: la masa térmica en los prefabricados de hormigón”. Revista Ecoconstrucción. 2016. http://www.andece.org/images/BIBLIOTECA/inercia_termica_hormigon_ecoconstruccion.pdf

[5] Curso IV: Ciclo de vida. Máster de Construcción Industrializada en Hormigón de STRUCTURALIA http://capacitacionprefabricados.com/

La construcción industrializada ha llegado para quedarse “desde la eficiencia”

Estimados, en este oportunidad les republicamos un artículo de Alejandro López Vidal, encontrado en: https://blog.structuralia.com/la-construccion-industrializada-ha-llegado-para-quedarse-desde-la-eficiencia , que como siempre, esperamos sea de su interés.

Imagen 1.- Panel prefabricado de hormigón con huecos de carpinterías, dispuesto para su envío a obra. Imagen cortesía de INDAGSA (Grupo ORTIZ)

Alejandro López Vidal es Director Técnico de ANDECE y dirige el Máster de Construcción Industrializada en Hormigón de STRUCTURALIA [1]

En el primer artículo de la serie [1] expusimos la clara tendencia que se está observando en la construcción, especialmente en la edificación residencial, que comienza a incorporar un mayor número de sistemas industrializados, de la misma forma que esta técnica se encuentra plenamente consolidada en otros tipos de edificaciones, como la comercial, logística, industrial o deportiva.

En este segundo artículo de la serie, queremos centrarnos en la eficiencia global de la construcción industrializada frente a la (in)eficiencia de la construcción más convencional.

¿Qué entendemos por eficiencia en la construcción?

El término eficiencia engloba perfectamente distintos condicionantes que son analizados a la hora de decidir acometer una obra, o más bien los distintos sub-sistemas que la compondrán: rapidez de ejecución, control de plazos, control de costes, logística, generación de residuos, seguridad laboral, medios necesarios para la ejecución y, en definitiva, factores que implicarán unos costes que harán decantar que se emplee una opción u otra en cada caso (estructura y forjados, fachada, cimentación, particiones interiores, instalaciones, etc.)

Diferencias de optimización entre construcción industrializada y tradicional

Para ilustrar la eficiencia de una construcción industrializada o, más bien, la casi inevitable ineficiencia que implica una construcción convencional donde “fábrica” y obra se simultanean en el mismo espacio durante el mismo periodo de tiempo, nos referimos a un interesante estudio realizado por Flavio Picchi, Director del Instituto de Lean Construction de Brasil, quien para su tesis doctoral y tras analizar el proyecto y la construcción de más de 30 edificios realizados en Brasil, llegó a la conclusión de que “existe un 30% del coste total de la obra compuesto por desperdicios, es decir, si por ejemplo tuviéramos un proyecto de cuatro edificios, el cuarto de ellos se podría construir con los desperdicios de los otras tres”.

Construcción industrializada vs construcción tradicional

Estas cifras son inasumibles desde todos los prismas que se evalúen: medioambiental, social y económico.

Esta ineficiencia, también denominada factor de riesgo que contabiliza todas estas desviaciones, debería obligar a repensar la forma en que construimos, algo por lo que de forma creciente empiezan a tener claro los distintos “players” de la construcción [2].

Esto además, queda refrendado por datos absolutamente concluyentes de la productividad unitaria de ambas metodologías: 6-7 horas-hombre/m2 de la construcción industrializada, frente a 25-30 horas-hombre/m2 de la construcción convencional.

A esto habría que añadir una realidad actual en España, y es la escasez de mano de obra cualificada, motivada especialmente por la crisis que hemos padecido y que ha hecho que una buena parte de la mano de obra se haya reciclado en otros sectores, o que la construcción no sea atractiva para las nuevas generaciones [3].

La construcción convencional es muy dependiente de la mano de obra, frente a la construcción industrializada cuyos procesos se llevan hasta un 85-90% en fábrica, un entorno mucho más estable para el trabajador y basado en técnicas más automatizadas.

Las soluciones industrializadas acortan los plazos de ejecución de las obras y ello supone una reducción de los gastos de energía consumida en la ejecución de las mismas, en comparación con la ejecución “in situ”. Esto también implica una menor perturbación de las zonas aledañas (ruido, suciedad ambiental, dificultad de paso, número de transportes necesarios, etc.) durante el periodo de ejecución de la obra.

Otro aspecto que juega a favor de la industrialización es el bajo consumo de agua en la obra (montaje en seco), a diferencia de la construcción in situ (curado del hormigón, limpieza de cubas y útiles, etc.)

imagen obra modular
Imagen 2.- La construcción modular en hormigón reduce al mínimo posible las tareas de obra, siendo la que más rendimiento produce. Imagen cortesía de WORLDMETOR

Desde el punto de vista económico, la construcción in situ supone un consumo elevado de mano de obra, frente a la producción industrial donde todo debe estar organizado y controlado, el rendimiento del trabajo de la obra se ve muy afectado por los desplazamientos hasta y entre tajos, la necesidad de abordar cada vez estructuras poco repetitivas, los replanteos, la exposición directa a las cambiantes condiciones ambientales, etc.

Además, una mayor rapidez de ejecución conlleva una devolución más rápida de los créditos con los que normalmente se financian las obras, reduciendo los intereses generados [4].

En conclusión, la eficiencia más que demostrada de una forma de construir, la industrializada frente a la convencional, tiene una repercusión económica directa en costes diferidos que deben hacernos replantear la necesidad de cambiar la forma de construir, y terminar de apostar definitivamente por la industrialización.


Referencias

[1] https://blog.structuralia.com/la-construccion-industrializada-que-ha-llegado-para-quedarse

[2] “Promoción de nuevas viviendas: industrialización vs. personalización”. El mundo, 5/04/17. https://www.elmundo.es/economia/vivienda/2017/04/05/58e4a608e2704ed1218b45d5.html

[3] “Los costes de construcción crecen un 10,3% en 2018”. Observatorio inmobiliario y de la construcción, 28/11/18 http://observatorioinmobiliario.es/los-costes-construccion-crecen-103-2018

[4] Módulo 1: Aproximación a la industrialización en hormigón. Curso 1 Conceptos. Máster de Construcción Industrializada en Hormigón de STRUCTURALIA http://capacitacionprefabricados.com/